Así reza el título de una pequeña opinión que se publica en ‘El Correo Digital’. En ésta se insta a los profesores de matemáticas a que relacionen las matemáticas con distintos aspectos de la vida cotidiana, de manera que su enseñanza se haga mucho más amena e interesante.
Razón no le falta a esta persona que escribe el anterior texto, sin embargo la utilización de esos recursos apenas son útiles más que para una simple introducción al tema. Bien está comentar que los triángulos se utilicen en grúas y torres, pero luego hay que pasar a teoremas del seno, teoremas del coseno y demás trigonometría, que harán que el alumno olvide el ‘maravilloso’ ejemplo para pasar a odiar eternamente las matemáticas.
A estas alturas no se puede descargar toda la culpabilidad en los profesores, ya que me parece del todo injusto. El alumno de instituto es, en la actualidad, una persona que busca la vida fácil, en la que si necesita 10 horas para aprobar matemáticas, prueba a estudiar solamente 3 horas y confía en su suerte.
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Opinión